Queremos dedicar este post a describir el funcionamiento y el estado de conservación de la red de agua del Papagai de modo que todos los que nos leáis toméis conciencia de la precariedad de su estado, de la progresividad acelerada de su deterioro y de los riesgos de colapso.
UNA URBANIZACION, UNA RED
Ante todo dejar claro que, por mucho que el Papagai comprenda dos municipios y que uno de ellos (La Bisbal) ya tenga recepcionado su sector de la urbanización, el déficit de mantenimiento y la nula inversión por parte del ayuntamiento de Sant Jaume y de Aqualia como empresa concesionaria en el conjunto de la urbanización, tiene repercusión directa EN TODA LA RED COMÚN.
Para comprender los hándicaps de la red y el motivo de los numerosos problemas e incidencias que acarrea es importante conocer en primer lugar su diseño.
ORIGEN DEL AGUA
La red de agua del Papagai se nutre de un manantial subterráneo bajo la urbanización.
A diferencia de otros barrios y núcleos de los municipios que consumen agua traída desde el río Ebro a través de la Red del Consorci d’Aigües de Tarragona (CAT), en nuestro caso tenemos la suerte de disponer de acceso directo a este manantial.
No obstante, como parte de la «cuota fija de servicio» de nuestra factura de Aqualia (en el caso de Sant Jaume) estamos pagando una deuda del municipio con el CAT de los años 2011-2013 por importe de 244.527,64€ (según dos convenios de reconocimiento de deuda de febrero de 2012 y septiembre de 2013 firmados entre el ayuntamiento y el CAT), es decir que en el Papagai pagamos por el transporte y suministro de agua que jamás llegó a la urbanización y que fue directamente al núcleo urbano, que no dispone de pozos suficientes para garantizar el consumo, especialmente porque en el caso de Sant Jaume el propio ayuntamiento confiesa que el 60% del agua se pierde en fugas debido al mal estado de la red en el conjunto del municipio.


Esta aparente autonomía de nuestra red por no depender de agua que nos llegue de otro lugar supone a su vez un riesgo, en la medida en que el suministro depende del perfecto funcionamiento de una infraestructura –que describimos más adelante en este post- que extrae, impulsa y distribuye el agua por toda la urbanización, con lo cual no existe un plan B si algo falla.
EL ACUÍFERO Y LA CONCESIóN
A menudo en el Papagai se ha dicho aquello de que “el agua es nuestra”… y esa es una idea tan básica como equivocada, que tiene sin duda una explicación histórica debido a las dificultades que existieron en la urbanización hasta que se localizó el punto para excavar el pozo desde el que se extrae el agua que abastece la urbanización.
Localizar ese punto de extracción, construir el pozo, pagar los gastos de prospección, etc, son muchas de las cosas que los parcelistas del Papagai tuvieron que resolver y pagar como parte del proceso urbanizador… Y queremos detenernos por un momento en el concepto de “parcelista” que acabamos de utilizar intencionalmente en sustitución del de «propietario»… La diferencia entre comprar un solar (suelo urbano) en el núcleo del pueblo (con todos los servicios preparados y una red de agua a la que te conectas y listos) y comprar una parcela en lo que en su día fue un suelo urbanizable sin ningún tipo de servicio, es “el riesgo” y “los retos” que afronta un parcelista para conseguir que su parcela se convierta en un solar con todos los servicios necesarios. Y esas dificultades que un parcelista debe superar tenían en las leyes de urbanismo una compensación en forma de bonificación del 80% del IBI durante 25 años, tal como se indica en el Plan Parcial del Papagai, si bien esa bonificación jamás se aplicó y allí nace la deuda histórica de los ayuntamientos con el Papagai, la cual –solamente en el sector de Sant Jaume- hemos cuantificado en 5.666.380 € (ver post explicativo).
Pero acometer esas dificultades, hacer prospecciones, excavar un pozo y pagar esos gastos no nos convierte en propietarios del agua.
El Papagai se encuentra en el límite de 2 acuíferos: el de Les Sorres de Santa Oliva y el de Les Calcaries Mesozoiques del Montmell.

Estos acuíferos son gestionados por la Agencia Catalana del Agua (ACA), entidad pública responsable del uso del agua a través de concesiones donde se determina el volumen máximo de extracción autorizado de cada pozo.
En el caso del Papagai existe una concesión por 25 años tramitada en 2004 a favor de la Asociación de Propietarios de la Urbanización El Papagayo, con un volumen autorizado de extracción de 80.000 m3/año. La concesión vence el 3/12/2029 y, obviamente, no tiene mucho sentido que esta concesión siga a nombre de una asociación quebrada (que sigue en proceso de liquidación desde 2017), como tampoco lo tiene esperar a que esa concesión venza para renovarla con otra titularidad. Por esa razón desde la Associació de Veïns del Papagai hemos notificado a la ACA la situación jurídica de la entidad titular y hemos instado a ambos ayuntamientos a que –de forma mancomunada- soliciten a la ACA la renovación de la concesión a nombre de ambos ayuntamientos de forma preferente. Esta renovación anticipada permitiría además actualizar los 80.000m3/año autorizados de extracción (que se establecieron hace 23 años) y que estamos convencidos que se rebasan debido al incremento de población residente y a las innumerables fugas de agua.
La concesión faculta a que el gestor de la red (en este caso los servicios municipales de agua de ambos ayuntamientos a través de Aqualia como empresa concesionaria) exploten dicha concesión, extraigan, distribuyan y facturen el agua a los usuarios… Y alguien pensará –con razón- como es posible que el ayuntamiento de Sant Jaume en particular explote y venda el agua no estando la concesión a su nombre y no habiendo recepcionado formalmente las infraestructuras de la red de agua… La pregunta es tan pertinente como obvia es su respuesta… Y la respuesta es que el uso por parte del ayuntamiento de estas infraestructuras para hacer posible la prestación del servicio de suministro de agua (al que todo ayuntamiento viene obligado por la Ley de Bases de Régimen Local) es uno de tantos actos propios del ayuntamiento que –de acuerdo con la jurisprudencia del Tribunal Supremo- avalan la tesis de la Plataforma Vecinal de que el Papagai ha sido tácitamente recepcionado, por mucho que al ayuntamiento aún no reconozca dicha situación.

ESQUEMA DE LA RED

La red se compone de un pozo (originalmente había 2), con 2 bombas extractoras (actualmente solo una en funcionamiento) que extraen el agua del acuífero subterráneo hasta un depósito de 1000m3 situado en la zona recreativa de le urbanización… una Zona recreativa que, por cierto, forma parte de las zonas verdes de cesión obligatoria y gratuita al ayuntamiento según el Plan Parcial y que a fecha de hoy sigue a nombre de la Asociación de Propietarios y ha salido a subasta pública en un par de ocasiones dentro del proceso de liquidación de la entidad, lo que nos parece absurdo, inexplicable, injustificable y peligroso… en la medida en que toda la infraestructura de extracción está ubicada en una finca que cualquier día puede acabar en manos del mejor postor, por mucho que en las condiciones de subasta se indique que la finca es de cesión obligatoria al ayuntamiento, que no sabemos que espera a expropiarla o reclamar su titularidad.
Desde ese depósito principal el agua se impulsa mediante bombas inyectoras por una tubería que sube por la calle Rossinyol hasta un segundo depósito (más pequeño) de unos 500m3 en la montaña, en la parte alta de la urbanización. Hay que entender que, si se produce un elevado consumo o una fuga importante de agua, ese depósito se puede vaciar más rápido de lo que se llena, provocando una falta temporal de suministro hasta que el depósito de la montaña recupera su nivel.
Conviene señalar también que –por lo que hemos leído en las actas de la Comisión del Agua del ayuntamiento de Sant Jaume- Aqualia ha advertido en reiteradas ocasiones que sospecha que existen fugas de agua no visibles en el tramo ascendente del agua, lo que podría provocar que el proceso de recarga del depósito pequeño fuera más lento cada vez. Por ello Aqualia sugirió la instalación de medidores de caudal en el tramo de subida.
Una vez el agua llega al depósito de la montaña, se distribuye por gravedad a través de una tubería principal de bajada por debajo de la calle Rossinyol.
Es importante entender que esta forma de distribuir el agua aprovechando la gravedad y el desnivel de la urbanización implica que la presión de agua en la parte baja de la urbanización es mucho más alta que en la parte alta cercana al depósito. Esas diferencias de presión son un verdadero quebradero de cabeza para la empresa concesionaria, ya que cuando falta presión en la parte alta y se aumenta el caudal, esto provoca reventones por exceso de presión en la parte baja. Por ello muchas viviendas de la parte baja tienen instalados reguladores de presión, si bien la parte pública de la red sufre también ese exceso de presión.
Este efecto (lógico por la gravedad y distinta altitud) se evitaría si la red de agua estuviera “anillada” de forma que las tuberías no finalizaran en los terminales de cada calle perpendicular a Rossinyol y estuvieran comunicadas a través de una tubería perimetral que anillara la red y mantuviera una presión estable e igual en todo el conjunto.
La distribución por calles desde la tubería principal de Rossinyol es a través de tramos de tuberías que finalizan en terminales en el extremo de cada calle. Eso también implica que si en un extremo de una calle no viven todo el año, el agua de ese tramo no circula en meses, favoreciendo la sedimentación de calcio que obtura las tuberías.
LOS HANDICAPS DE LA RED
Son varios los hándicaps de la red de agua del Papagai.
- Elevados niveles de calcio en el agua y obstrucción de tuberías.
Esto, añadido a la irregular forma en que circula el agua por la estructura de la red, facilita la sedimentación del calcio que en muchos casos obtura las tuberías hasta el 90% de su caudal de paso, incluso en tuberías sustituidas recientemente.
La cada vez más frecuente instalación de decenas de metros de tubería en la parte alta de la urbanización (bypass) tirados por encima de las aceras, sumado a las altas temperaturas en verano, también favorece una mayor calcificación. - Diferencias de presión por la distinta altitud y la distribución por gravedad, asi como por falta de anillamiento de la red.
- Posibles fugas de agua no visibles en las tuberías de subida con riesgo de retardar el tiempo de reposición del depósito de arriba.
- Antigüedad de la red y absoluto déficit de conservación.
- Falta de un sistema secundario de abastecimiento para el caso que fallara una bomba.
- Proliferación de bypass (tuberías aéreas que mueven agua entre dos puntos) para ahorrarse la compañía y/o el ayuntamiento el coste de sustitución de un tramo subterráneo largo (excavación, sustitución, soterramiento y asfaltado).
- Posibles alteraciones de los niveles de cloro y ph en el interior de viviendas que reciben el agua después de recorrer ésta largos tramos de tuberías en superficie a altas temperaturas.
- Posibilidad de proliferación de bacterias (legionela) por la elevada temperatura del agua sometida a estos recorridos aéreos, especialmente si esa agua recalentada acaba almacenada en depósitos internos (aljibes), los cuales son frecuentes en muchas viviendas debido a la necesidad histórica de almacenar agua.

EL SERVICIO Y EL MANTENIMIENTO
Si bien la prestación del servicio de suministro de agua es una obligación de todo ayuntamiento de acuerdo con lo establecido en la Ley de Bases de Régimen Local, los ayuntamientos y las empresas concesionarias suelen disputarse a quien corresponde el mantenimiento de las instalaciones… y aquí entra en juego la discusión de lo que es un mantenimiento para garantizar el servicio, lo que es un mantenimiento integral que contemple también el buen estado de la red para prevenir incidencias y lo que son inversiones de mejora o sustitución de elementos obsoletos.
Por esa razón todos hemos visto en el Papagai tramos de tuberías por encima de las aceras… Y esto se debe a que, cuando hay que abrir la acera para reparar un reventón o desobturar una tubería, la empresa concesionaria (Aqualia) está obligada por contrato a “solucionar” el problema para garantizar el suministro… pero luego lo de tapar el agujero y pavimentar parece que forma parte de lo que se denomina “obra civil” y, si no lo paga el ayuntamiento, la compañía no lo asume… Y –dada la situación del sector de Sant Jaume aún no recepcionado- el ayuntamiento alega que eso supone una inversión que no puede hacer mientras no se recepcione la urbanización.


Estos tramos aéreos de tuberías se cuentan ya por decenas de metros (especialmente en la parte alta de la urbanización próxima a las calles Tórtora y Falcó Mostatxut). Adjuntamos mapa de las tuberías aéreas.

Además de la disputa por quien paga el soterramiento de las tuberías una vez reparadas, últimamente se están instalando largos tramos de tuberías con una función de bypass entre dos puntos. La idea es llevar agua desde un punto a otro con un bypass superficial para evitar cambiar un largo tramo de tubería y ahorrarse los costes de excavar, sustituir, soterrar y asfaltar.
Estos largos tramos de tuberías por encima de las aceras suponen además un problema de movilidad y de salubridad.
LA SEGURIDAD EN LA MOVILIDAD Y LA SALUBRIDAD DEL AGUA
A nadie escapa la media de edad de los habitantes de nuestra urbanización, ya que muchos de ellos compraron su parcela en los años 70.
Por eso resulta especialmente grave esta “moda” de dejar decenas de metros de tuberías por encima de las aceras, obstaculizando el acceso a las viviendas, dificultando el tránsito por las aceras en favor de la circulación por la calzada con riesgo de ser atropellado, especialmente para personas con movilidad reducida que se desplazan con la ayuda de bastones, andadores o sillas de ruedas.
Pero además de los problemas de seguridad asociados a las dificultades de movilidad, también existe un riesgo en la salubridad del agua.
Si bien la empresa concesionaria realiza las oportunas analíticas a que viene obligada por Ley y que se publican en la web del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC), las muestras para estas analíticas se toman a nivel de depósito o en fuentes públicas (si las hay).
Por eso cabe preguntarse si una muestra de agua tomada en el interior de una vivienda tras recorrer el agua decenas de metros de tuberías expuestas al sol, revelaría los mismos niveles de cloro, ph… y si el exceso de temperatura podría suponer riesgo de proliferación de bacterias (ya sea en la parte púbica de la red o en depósitos interiores de las viviendas).

Los parámetros de calidad del agua de consumo humano (establecidos en Reales Decretos 3/2023, 487/2022 y guías sanitarias de apoyo) establecen unas condiciones que, si bien no dudamos que se cumplen en las muestras analizadas por la empresa concesionaria y que son de dominio público, no tenemos la certeza de que sean las mismas en el interior de las viviendas por las razones ya expuestas.

ACTUACIONES DE LA ASSOCIACIO DE VEINS
Por ello desde la Associació de Veïns del Papagai hemos encargado un estudio para verificar el cumplimiento de las condiciones de seguridad y salubridad del agua en puntos críticos de la urbanización.
Una vez dispongamos de los resultados los haremos públicos y, si fuera preciso, instaríamos la correspondiente denuncia ante la Agència de salut Pública de Catalunya.
Por otra parte nos hemos reunido con la alcaldesa de la Bisbal para, entre otros temas, comentarle el estado de la red y que entienda que la falta de mantenimiento por parte de Sant Jaume tiene consecuencias también en el sector de La Bisbal por ser única la red.
También hemos instado a ambos ayuntamientos a promover la renovación de la concesión de forma mancomunada y a garantizar el acceso público y la seguridad de la instalación ante una posible subasta de la zona recreativa.
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